Jueves, 22 Febrero 2018
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El oro ha sido objeto de codicia y causa de muchas desventuras

Escrito por: Tirso Mejía Ricart

El 10  de diciembre del 2009 publiqué el artículo que transcribo en esencia a continuación, a excepción del último párrafo.

Este título remeda una conocida obra de Juan Bosch, porque el oro  ha sido el principal objeto de  codicia y causa de muchas de las desventuras de esta tierra desde el Descubrimiento hasta nuestros días.

Sabemos que el Almirante de la Mar Oceanía adquirió tras su desembarco sus primeras pepitas de oro dominicano intercambiándolas  a los pobladores autóctonos  por cuentas de vidrio y espejitos. Luego vendría a colonizar la isla imponiendo tributos en oro y sembrando el terror, la esclavitud y la muerte por doquier, hasta que la raza indígena fue exterminada.    En menos de un cuarto de siglo, la isla se quedó sin indígenas, sin oro aluvional y de superficie y sin otra cosa que iglesias y edificios públicos y residencias privadas.

El oro volvió a ser parte de la economía dominicana a través de la explotación por la Rosario Mining Co., en Cotuí, de los óxidos de esa veta aurífera, a cambio de algunos empleos y bajos impuestos, que generaron un terrible “pasivo ambiental”, particularmente en la “presa de Cola” que envenena  la cuenca del río Yuna, sus afluentes y la presa de Hatillo, la más grande del Caribe, que atenta contra la viabilidad de la agricultura y la vida misma de los pobladores del más grande sistema hidrológico dominicano.

El gobierno dominicano consumó un negocio que dejó pequeño al Gran Almirante: y una socia en la explotación de una mina con capacidad para extraer un millón de onzas de oro anuales, la mayor del continente, con un préstamo blando del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), y el aval del Estado, que producirían a los precios actuales US$1,200 millones anuales, sin pagar impuestos ni dar participación en lo menos en seis años, hasta pagar el préstamo recibido, transfiriendo un pasivo ambiental mucho mayor en mercurio, y ácido sulfúrico, que requerirá la nueva explotación.

La verdad es que el Almirante palidece frente a lo que hizo el gobierno de Leonel Fernández 517 años después en los negocios que éste inició frente a los indígenas para esquilmarlos del “vil metal”, y pocos creen en el país que  la Barrick será la única beneficiaria de este  grave perjuicio a la nación dominicana…

De acuerdo al inefable Presidente de la Barrick Gold, el país dueño del oro y los terrenos debe estar contento por recibir el 3.5% del valor de las exportaciones y el 25% cuando acaben de pagar su “inversión” 10 veces mayor de lo establecido, así como con el 25 de impuesto de intereses sobre la renta que  pagarán las empresas, sin tener en cuenta los mil dólares demás por onza que valen hoy día el oro, la plata y demás metales; sin que signifiquen mayor esfuerzo o riesgo para esa compañía explotadora en ambos sentidos emplazo a que trate de contradecirme.

Lo que procede es establecer un precio tope  a esos metales, a partir del cual por lo menos el 80% de los beneficios le correspondería al Estado, único dueño de nuestro subsuelo.

A ver si se animan!

 
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Las tres carreteras

pantaleonviola@gmail.com

En un artículo que salió en un periódico matutino (que sale por la mañana) se lee a un señor pleplando, refiriéndose a la carretera Cibao – sur. Dice la plepla que la carretera que desde hace mas de 50 años está contemplada hacerse –Esta uniría a las provincias de San Juan del sur, con la de Santiago de los 30 Caballeros, Partiendo de la “Ciudad de Cristal”, San Juan de la Maguana, pasando por los focos turísticos de El Corral de los Indios y Sabaneta con su Presa y su Cueva de seboruco, dando un corte transversal a la Cordillera Central, para llegar al Municipio de San José de las Matas, en la Provincia de Santiago- Dice el tal señor, repito: que esa carretera no es factible porque pasaría por los parques forestales José del Carmen Ramírez y Armando Bermúdez, y que haría daño a la foresta en esos aproximados 30 metros, digo yo, que cortaría de la Cordillera Central. Nada más falso! Para no enfadarme, mejor canto: Usted cree que le hace daño / a una larga montaña, / el que cojan 30 metros / para andar la raza humana? Oh, no! Sería un placer / para esa hermosa fauna / que el hombre la pueda ver / en su encumbrada montaña. Un turismo controlado / fluiría con arrebato / y cuando surjan incendios / sería fácil apagarlos. ... Puedo reventar a ese señor con mis coplas, pero no le daré el gusto de que las lea.

Creyendo que solo los timoratos lo leen, dice el tal señor, que para unir al rico valle del Cibao con “el potencialmente rico sur” –No dice él, digo yo- bastaría con ensanchar el camino vecinal que se acuesta entre Piedra blanca de Bonao y San José de Ocoa. Pues no; que se sepa que para llegar de Santo Domingo a Piedra Blanca de Bonao solo se necesita recorrer 75 kilómetros y que de ahí a Santiago hay 90, y a Valverde-Mao y más allá, Santiago Rodríguez, por ejemplo, hay cuchucientos kilómetros; de manera que si alguien quiere pasar al sur profundo, o a San Juan, que es el principal centro de producción de la zona, lo piensa varias veces, se acuesta, y renuncia a tan descabellada idea. Esa carretera es necesaria y debió estar hecha desde cuando Trujillo. Porque los habitantes de Bonao, Piedra Blanca, Maimón, Cotuí, Pimentel, Castillo y toda esa franja, que quieran o tengan que pasar a esa parte del sur: Baní, azua; en vez de recorrer 150 kilómetros, que suman los dos catetos yendo por Santo Domingo, se van por la hipotenusa –Piedra Blanca- San José de Ocoa, ahorrándose más de la mitad del tiempo y del costo.

El otro argumento que plantea el susodicho señor, es ensanchar un camino de mulas que existe entre Constanza y Padre las Casas....Esa carretera también debió estar hecha desde cuando Lilís, ya que facilitaría a los habitantes de La vega, San Francisco de Macorís, Salcedo y Moca salir al sur central, ahorrándose todo el tiempo y los cuartos del mundo. Pero lejos del  Valle de San Juan, a 40 kilómetros, y a todo el suroeste a mas de 90 kilómetros, incluyendo a Elías Piña, Bánica, Pedro  Santana y todos esos lugares; y a La Mata de Farfán, uno de los municipios más importantes del país (no provincia), la dejaría a 72 quilómetros.

Si se hace esta importante carretera, es decir, Constanza – Padre las Casas, a salir al cruce de la Yaya de Azua, aún quedaría mas de 100 kilómetros de cordillera sin un cruce que comunique  a las dos regiones más extensas y productivas del país;  y a las dos capitales de ambas regiones, sin comunicación.

Cuando hay un incendio en esos bastos bosques de esa profunda e inaccesible cordillera, no hay manera de llegarle  a tiempo, y se quema millones de pinos y otros árboles, irremediablemente.

Con la construcción de la AUTOPISTA –porque no debe ser una simple carretera, por el auge comercial y turístico que surgiría- que una a Santiago de los treinta caballeros, Puerto Plata, Luperón, Valverde-Mao, Montecristi, Santiago Rodríguez, Dajabón, y todos  esos lugares con San Juan de la Maguana y todo el sur profundo, se habrá construido la más importante vía interregional del país. El presidente Guzmán soñó  con que esta fuera su obra cumbre; no fue su tiempo. Creo que lo es para el presidente Danilo Medina; Y la construcción de estas tres carreteras será su obra cumbre, en los cuatro años de su paso por la presidencia de la República Dominicana.

 
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Era previsible... Así ha sido siempre el PRD

Por: César Medina

Hasta la medianoche del sábado y en las primeras horas del domingo, se hicieron todos los esfuerzos imaginables para evitar un enfrentamiento que era previsible. Y que afortunadamente no terminó con varios muertos.

De nada valieron los llamados a la sensatez, a la cordura, a la inteligencia de los actores de este drama...

Puede decirse que prácticamente no durmieron el ministro de lo Interior, el jefe de la Policía y algunos de los más allegados funcionarios del Presidente Danilo Medina.

Por un lado Hipólito Mejía exigía que la Policía no interviniera... Por el otro lado, Miguel Vargas reclamaba que la Policía controlara la paz y el orden público mientras se celebrara la reunión del CEN.

Y las autoridades entre dos fuegos, mientras Agripino se demarcó del conflicto y el cardenal no apareció por parte en la noche del sábado.

El último esfuerzo se hizo cuando el ministro José Ramón Fadul y el jefe de la Policía, Polanco Gómez, llamaron a los jefes de la seguridad de ambos líderes perredeistas, el mayor general retirado Rafael Guerrero Peralta, de Miguel, y general Carlos Díaz Morfa, de Hipólito, a una reunión que se prolongó por varias horas y que terminó sin ningún acuerdo.

Al final llegó la frase de resignación: “Entonces, vamos a encomendarnos a Dios...”

 
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Y si Duarte nos viera hoy, ¿qué pensaría?

 

 

Escrito por: Marien Aristy

Mucho se ha hablado de él. A dos días de su bicentenario, las actividades se suceden cual si de esa manera cumpliéramos con él. Rendirle tributo, demostrando que le recordamos, es suficiente para muchos.

Honrar a Juan Pablo Duarte, sin embargo, es mucho más que eso. Es actuar, cual si fuéramos él, con suma justicia. “Sed justos lo primero, si queréis ser felices”, nos dice en un ideario en el que señala que el buen dominicano tiene hambre de justicia. “El crimen no prescribe ni queda jamás impune”, asegura.

Las palabras de Duarte se han ido diluyendo en el tiempo. Las cosas pasan, las evidencias se muestran pero ella, la justicia, nunca llega. Vivimos en una sociedad de cartón,  en la que la vanidad pesa más que la ética y la vergüenza se viste con algunos  pesos. Por ello, los nombres  pesan mucho más que las realidades. Seguimos siendo esa aldea con complejo de feudo en la que los grandes no se tocan porque son los dueños del imperio.

Y así vemos que jamás se sabe, aunque se vocifere por los corrillos, quiénes son los responsables de nuestras penas (las económicas, sobre todo).  Ni siquiera la historia se hace justicia a sí misma. Por eso tenemos “héroes” modernos que no son más que viles traidores que se han aprovechado de nuestro pueblo. Pero jamás habrán de ser tocados. No, ellos  siempre serán señores porque lo que importa es el peso y no de dónde venga. Duarte ha de estar revolcándose en su tumba. Esta no fue la República que él soñó. El creía en la democracia y en la ley. Nunca hubiera aceptado este desorden. Tanto abuso de veras que le dolería.

 

 
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Conflictos y ambiciones que hunden a un partido

Escrito por: Fabio R. Herrera Miniño

En la historia moderna de la política dominicana no ha existido un partido de tan trastornada trayectoria como la del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), que en sus 74 años de existencia ha estado sometido a la explosiva y unipersonal características de sus principales dirigentes, que en diversas etapas han propiciado los más variados incidentes divisionistas, casi destructores del partido.

Desde su llegada al país en julio de 1961, con la avanzada de Miolán, Silfa y Castillo, se inició el surgimiento de una esperanza de una sociedad que tan solo conocía del Partido Dominicano y sus apabullantes objetivos de sumisión y control. Fue un despertar cívico, que en aquel entonces se manifestó en concurridas manifestaciones públicas e incendio puntual de Radio Caribe.

El triunfo del PRD en las elecciones de 1962 era previsible por la cautivante personalidad de su líder, Juan Bosch, que por varios meses atrajo  a miles de dominicanos con sus charlas diarias de formación  e información, por la radio,  que sin duda fueron fundamentales para despertar la pasión de la ciudadanía por la política,  que desde entonces domina sus  actividades cotidianas de entretención y vivimos atentos a todo lo que dicen los principales dirigentes nacionales.

Ya para 1973, el PRD se mostraba carcomido por las ambiciones y egoísmos de sus dirigentes, que en noviembre de ese año hicieron saltar al profesor Bosch de sus filas, para semanas más tarde anunciar  el surgimiento del PLD con fuerte inspiración política marxista  de ese momento, en especial las simpatías  que levantaba la lucha de los vietnamitas  por su liberación.

No obstante sus deserciones, y una errática dirección política, el PRD llega al poder en 1978,  pero con su cáncer interno de las luchas de ambiciones, que en 1982 llevaron al sacrificio de su primer presidente constitucional que casi cumpliría su período constitucional.

Las luchas internas de la década del 80 lo desalojaron del poder en medio de casi una fratricida división, y su oportunidad de volver al poder se alejaron hasta las elecciones del 2000. La lucha interna del PRD no disminuyó en intensidad,  y ya con el poder en las manos,  volvieron hacer lo único que pueden cuando llegan al poder, de que no saben administrar correctamente, ya que sus aspiraciones y afanoso accionar para buscar los medios de acumular riquezas, los llevaron  a desprestigiar una gestión  que tuvo una disminuida  forja de logros.

La participación del PRD en las elecciones del 2004, 2008 y 2012 fue una suma de acciones que reflejaban un accionar curioso de políticos,  que ya no ocultaban sus objetivos que nada tenía de programático o doctrinal  y tan solo surgía la necesidad de trepar al poder para cumplir  objetivos personales.

De ahí que no causa extrañeza los conflictos actuales, en donde liderazgos obtusos y débiles, junto a una obsoleta dirigencia negada a ser desplazada, pretenden atizar un fuego divisionista de imprevisibles  dimensiones destinado a un colapso definitivo e incitar al surgimiento de entidades mediocres de poca credibilidad como ocurre con sus rivales reformistas,  convertidos  en una entelequia y sucursal del partido de gobierno.

 
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