Jueves, 22 Febrero 2018
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Los medios y sus efectos

Por: José Soto

Los miembros de una sociedad, de acuerdo a la constitución de la República Dominicana tenemos derechos iguales. La constitución ampara toda iniciativa tendente a la difusión de la opinión individual  de acuerdo al artículo 49 y la ley 6132 de libre expresión y difusión del pensamiento no violentando las normas legales, morales, religiosas y sin alterar la paz  pública.


En el día de ayer el periodista Mundito Espinal  a través de una llamada telefónica al programa radial el gobierno de la tarde que se transmite por la z 101 emitió un juicio en torno a una promoción política del Movimiento Rebelde que preside el diputado por la provincia de Monte Plata Juan Hubieres del Rosario.


Me choco su opinión, el fondo de la música, el himno de la revolución  tanto usted como otro  se encargaron en este país  de solamente conocerlo usted y otros que piensan como usted.  El Movimiento Rebelde va a seguir desenterrando las pequeñas cosas para que el pueblo conozca el valor de nuestros hombres y el precio que  costo al hombre de Republica Dominicana.

 

Este pueblo le falta que a través de la telecracia y la radiocracia, por las redes sociales, el cine, en las novelas y otros recursos se le enseñe cuales fueron sus verdaderos hombre, cuales son nuestros valores representativos hoy del tiempo pasado

 

Felicito al diputado Juan H. del Rosario que ha hecho del himno de la revolución una pieza para recordar, esos momentos trágicos, fatídicos que vivieron los hombres que entendieron que este terruño  tenia que ser libre y para ser libre hay que  conocer la historia y  el pueblo que no conoce su historia esta obligado a repetirla.


Mundito el Movimiento Rebelde  es una realidad en este pueblo, prepárese a digerirlo y para en democracia definir o compartir las ideas no haciendo ver del derecho lo incorrecto, de lo prudente lo imprudente.


Espinal ya el mensaje llego a la masa, al cerebro del hombre de nuestro pueblo y sabe que vivimos en una sociedad y estado fallido por la mala distribución de la riqueza, lo dice ese Movimiento Rebelde, ya el pueblo lo entendió y lo asimilo.

 

 
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Corregir lo que está mal

Por: Pantaleón Viola

¿Bastarán cuatro años para corregir lo que está mal en este país? ¿Tendrá el Lic. Danilo Medina la voluntad para hacerlo? Y si tuviera la voluntad ¿tendría ocasión para intentarlo siquiera? ¿Sería posible hacerlo?


Para corregir lo que está mal se necesita tiempo, es cierto, pero lo que más se necesita es voluntad; una voluntad basada en principios, que por mantenerlos se esté dispuesto a romper con los esquemas existentes, afectando intereses propios y ajenos, estableciendo nuevas reglas de juego basadas en la justicia, la honestidad, la lealtad, el amor por valores positivos. Los antecedentes de los agentes en el centro del círculo y alrededor de él – Danilo Medina y sus incondicionales- no son garantía.


A Danilo Medina se le tiene como el gran estratega por todo lo que se le atribuye haber aportado para que el PLD haya logrado gobernar por 12 años en este país. A él se debe el pacto del 96 en el que se logró la absorción del Partido Reformista por porte del PLD.  Como Superministro de la presidencia, o “Primer Ministro” como algunos lo llamaban, en el período 96-2000 logró convencer con su estrategia para que se cerrara doce empresas azucareras, dejando sin empleo a cientos de miles de trabajadores de la caña; su estrategia llevó a ese gobierno a ser el mas eficiente en la captación y cobro de impuestos no directos en la historia del país; con su estrategia se llevó a cabo la privatización de la electricidad. Y ya en el período que comenzó en 2004, siendo él el Superministro en los primeros dos años, fue en el que se comenzó a disminuir la inversión relativa en la educación, la salud y en el campo, para privilegiar la construcción de un metro que todavía se debe. Con su estrategia,  Danilo Medina ha logrado que la Mayoría de los miembros del Comité Central y del Comité Político de su partido, mismos que son los grandes funcionarios, y que Legisladores, Alcaldes, Regidores, y la gran masa del PLD les sean incondicionales; aunque no se note mucho afuera por aquello de que “el que tiene la dinamita, tiene el oro”.  Pero en lo que la estrategia, en este caso colegiada a funcionado  a la perfección, es en convertirse todos ellos, de los políticos mas pobres y pedigüeños, en los mas arrogantes y ricos.


Por todo lo antes dicho y por lo que no hay espacio ni tiempo para decir: Danilo Medina no está en capacidad para corregir lo que está mal en este país. No le bastará cuatro años, ni todo el tiempo que le falta al siglo; su voluntad está invalidada por el pasado dicho y el presente que se ve en todos ellos; es imposible que lo logre, y ni siquiera lo intentará.

Pantaleon.viola@hotmail.com

 

 
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La política y los dominicanos en ultramar

Por Pedro Alvarez
Ex candidato a concejal del Distrito 16 enEl Bronx, NY.
Nueva York, EE.UU.- Siempre se ha considerado que la política y el béisbol son las pasiones de los dominicanos, sin importar el lugar donde se encuentren, siendo la primera variable en ultramar mientras que la segunda es invariable en su comportamiento.

Hemos observado que los dominicanos en el exterior participan apasionadamente de la política, pero no ejercen el voto apasionado como lo hacen en la República Dominicana.


En la pasada primaria demócrata, celebrada el pasado 10 de septiembre, disputamos como candidato a concejal por el Distrito 16 de El Bronx en esta ciudad en contra de Vanessa L. Gibson, Dary L. Johnson, Naaimat Muhammed, Carlos M. Sierra, Bola Omotosho y Carlton Berkley, donde quedamos en segundo lugar.


Dicho distrito es considerado uno de los más pobre en todo los Estados Unidos, y donde tienen derecho al voto más de 15 mil dominicanos; sin embargo, cerca del 80% de los dominicanos no ejerció el voto, resultando como ganador la afroamericana Gibson.

La baja participación en las primarias pasada refleja la falta de interés y los dominicanos deben saber que su representante politico, no importa de que Distrito o partido, es la persona llamada a resolverle o ayudarle en los problemas de viviendas, salud, justicia y policial, entre otros.


La ciudad de Nueva York es el hogar de  2.5 millones de latinos, quienes conforman el 32% de su población y entre esa cantidad hay que incluir cientos de miles de quisqueyanos.


El poder de una comunidad, y su capacidad de exigirle a sus funcionarios públicos, está directamente vinculada al número de votos que emiten el día de las elecciones, y sin esta voz colectiva, una comunidad puede ser fácilmente marginada por la clase política.


Los dominicanos deben participar en el sistema democrático, votando para lograr un cambio en el liderazgo que refleje mejor sus prioridades y valores. La mayoría ha respondido quedándose callada y permitiendo que el estatus quo continue.


Lo mismo pasó en la elección presidencial dominicana celebrada en mayo de 2012, que de 325,952 dominicanos inscritos en ultramar para votar, solo 146,013 lo ejercieron y 179,939 se quedaron en sus casas; teniendo Estados Unidos 224,551 registrados y solo votaron 106,141, con 118,041 abstinencia,  y Nueva York no fue la excepción, porque de 103,337 registrados solo votaron 49,683, quedándose sin ejercerlo 53,654.


Los dominicanos debemos votar masivamente en el exterior cuando nos toque nuevamente, y si es por un dominicano mas, para tener el poder y exigir cuando tenemos que exigir.

 
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Ruleta rusa en Siria

J.C. Malone

jcmalone01@aol.com

Nueva York

Intentando sonar como un comandante guerrero agresivo, dispuesto a invadir Siria, el presidente Barack Obama sonaba como un violinista clásico acompañando a Omega, Vakeró o Anthony Santos. Queriendo amenazar, Obama tropezó con su propia lengua cuando mezcló armas químicas, Siria y “linea roja” en la misma oración, ignorando que la Plaza Roja lo rescatarían.


El presidente de Rusia Vladimir Putin plantea, y Obama obediente acepta, un escalofriante trío de Ruleta Rusa con el dictador sirio Bashar al-Assad. Moverán toneladas de Sarin y otros gases letales  bajo una guerra civil sin tregua ni cuartel, sin derrames, accidentes ni ataques; merecen el Premio Nóbel del Optimismo.


La población estadounidense, como la Teresa Batista de Jorge Amado, está “cansada de guerras”,  Putin rescató a Obama de una verguenza mundial proponiendo el desarme de Siria.


Putin, ex jefe del espionaje soviético, controla Rusia desde 1999, con Edward Snowden, controla a Obama porque tiene todos sus secretos; hoy Moscú propone, y Washington acepta.


Rusia resurge del colapso soviético del 1991. Obama cede porque Estados Unidos sigue débil por su reciente colapso del 2008, hace cinco años, tiene mucho menos internacional. Moscú colapsó en 1991, huyó de Afganistán, enfrentó el extremismo islamita chechenio, lleva 22 años luchando y recuperándose. Washington tiene sólo cinco.


Putin, un metrosexual narcisita de “hermosura” falsificada con Botox, mantiene a una banda de chicas rockeras pudriéndose en prisión indefinida por ofender su varonidad.


En el cine aprendimos que los rusos son mentirosos y tramposos, pero confiamos en Putin, un espía ruso de rostro falsificado, disfrazado de político.


¡Qué cosas tiene la vida! También confiaremos en Assad, un sangriento dictador acorralado y asustado, aceptaremos una falsa paz creyendo evitar una guerra real.


 

Assad no entregará todas sus armas, y condicionará cualquier entrega, recién empieza ésta emocioante Ruleta Rusa  en Siria.

 
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Los militares no son policías

Juan Tomás Taveras

La seguridad es transversal a todas las actividades de una sociedad organizada, siendo la garante del respeto y el cumplimiento a las normas establecidas, haciendo posible el libre ejercicio de los derechos y libertades en toda sociedad democrática, apoyando el desarrollo nacional y toda iniciativa privada.


En estos momentos, el Estado dominicano vive una situación anómica, lo que demanda un fortalecimiento institucional y un rescate de los principios éticos y morales para cohesionar a toda la sociedad en el proyecto de nación anhelado por nuestros héroes fundadores de la República, una tarea pendiente.


Los países desarrollados, con un Estado de Derecho efectivo, por lo general tienen sistemas democráticos, políticas públicas, leyes y disposiciones firmes supuestas a ser inquebrantables. Entendemos que debe ser la razón de toda sociedad organizada. Tal es el caso que, cuando en una situación se extrapolan las normas, los límites, disposiciones o costumbres, nos amenazan las crisis y los pueblos deben exigir la restitución del orden institucional, la vuelta a la normalidad o alertar ante posibles desviaciones.


Es para nosotros incomprensible y nos llama mucho la atención el hecho de que, durante muchos años de reformas policiales y militares, se reclama como lo más importante la desmilitarización de la Policía, con la eliminación de sus rangos y cambios de todo lo que muestre militarismo. Sin embargo, en estos momentos demandamos y justificamos que nuestra calles sean militarizadas, con campamentos militares en los parques, armas largas de guerra en todos los espacios, sin interesarnos en profundizar todo lo que esto implica; nada más absurdo y disfuncional. Seguimos manteniendo vivas las calenturas de la Guerra Fría.


En las democracias fuertes no se registra este fenómeno. Los campos de acción y responsabilidades de las Fuerzas Armadas y de las policías - federales, estatales o municipales – están rigurosamente definidos y son respetados, siendo muestra de la fortaleza de sus instituciones. En democracias débiles como la nuestra, el ciudadano inducido por el temor da muestras de ceder derechos constitucionales colocando la seguridad por encima.


El militar está formado para tareas de defensa y operaciones de combate, mientras que el policía está entrenado para servicios de seguridad pública, incidiendo así en todo el quehacer ciudadano. Además, aunque la Policía Nacional no tiene actualmente una doctrina escrita, es innegable el hecho de que los mismos militares estarían violentando sus propios preceptos de doctrina, con esta injerencia y usurpación de funciones y tareas de índole policial.


Este hecho para nada prohíbe ni descarta la posibilidad del desempeño de operaciones conjuntas de colaboración coyuntural entre miembros de la Policía Nacional y de las Fuerzas Armadas, en los casos establecidos en la Constitución de la República, conservando la Policía Nacional el comando operacional y el aspecto procesal, estando los militares laborando como tropa de apoyo.


En los países desarrollados, cualquier sospecha de injerencia de las Fuerzas Armadas en los asuntos de Seguridad Pública se puede convertir en algo alarmante. Para la sociedad dominicana en cambio, lamentablemente esto pasa desapercibido y aquel que ose llamar la atención respecto de esta dislocación de funciones, será victima de los abusos del poder.


Es evidente que ni en nuestra República Dominicana, ni en Estados Unidos, ni en ninguna parte del mundo los militares son La Policía. Lo que tenemos es injerencias que cargan con el mal funcionamientos de estas instituciones, haciéndolas débiles y atrasadas. Hace falta concienciar a la población a través de la difusión de pensamientos y prácticas democráticas que colaboren en el desarrollo y fortalecimiento de nuestras instituciones.


Es inquietante conocer lo que pasa en nuestra sociedad con los servicios militares en las calles. Lo hemos visto durante toda la vida y hace unos días más aún, de violar las leyes que restringen a los militares de participar en asuntos policiales, de manera unilateral. Hay que hacer más para asegurar que los militares no sean desplegados legítimamente en este país, y promover la institucionalización de las funciones estatales de seguridad y defensa en el marco de la democracia. Cada quien en su ámbito.


La controversia de que los militares se estén involucrando ellos mismos en los asuntos de Policía debe preocuparnos. Esto amenaza nuestro estado social y democrático de derecho. Situación que podría ser legal, pero el funcionamiento de estas unidades son turbias. Es importante que los militares respeten su doctrina y estén bien capacitados en conocer lo que la ley permite y en lo que no es permitido por la ley.

Urge institucionalizar y garantizar que las líneas entre los militares y los policías sean restauradas con claridad y sean debidamente respetadas. Es una oportunidad que en este momento se estén conociendo ambas leyes orgánicas, para que la ciudadanía se involucre en la búsqueda de una correcta delimitación de las funciones militares y policiales.

 

 
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